Skip to main content
Cultura popular

Curiosa medicina popular

By 28/10/2022noviembre 1st, 2022No Comments

Las raíces del curanderismo tradicional se remontan a la cultura indígena, al aporte de los negros africanos y a la herencia española. A los indios debemos un rico conocimiento de plantas medicinales. El chamanismo dejó sus vestigios en muchas prácticas mágico-medicinales: el uso del tabaco en ritos diagnósticos y en exorcismos: la creencia en espíritus familiares que asisten al curandero en la terapia; y prácticas de succión del mal del cuerpo del paciente.

De África llegaron muchos ritos mágico-religiosos para curar malestares y para solucionar problemas de toda índole. Algunos conocimientos farmacológicos tienen origen africano. Durante la época colonial, muchos esclavos tenían fama de ser grandes médicos. La medicina ibérica medieval contribuyó también a las prácticas populares, podemos mencionar: conocimientos de remedios caseros; la creencia en el mal que provoca enfermedades en los niños; y los conceptos de la medicina hipocrática, según la cual hay dos categorías de enfermedades: calientes y frías.

medicina popular

En la medicina tradicional se distingue entre «enfermedades naturales que vienen de Dios», curables con remedios naturales, y «enfermedades que tienen causas sobrenaturales», que solo se pueden curar con métodos especiales, ritos mágicos o con la asistencia de seres sobrenaturales. Como la distinción entre estas dos clases de enfermedades no es siempre muy precisa, tampoco se puede hacer una neta distinción entre los dos tipos básicos de curanderos que trabajan en el país. Por regla general, los yerbateros curan enfermedades naturales con remedios naturales (yerbas) o de la farmacia. Los curanderos espirituales o curiosos se sirven de prácticas mágico-religiosas para sanar enfermedades crónicas, malestares de etiología confusa o enfermedades inespecíficas, que a menudo se atribuyen a la intervención de espíritus malignos o hechizos.  En la actualidad con el rápido cambio social, el éxodo rural y la apertura a influencias internacionales, surgen nuevas clases de curanderos: espiritistas, parapsicólogos y practicantes de medicina naturista.

“Sin que sus prácticas constituyan un enfrentamiento a la medicina oficial, los yerbateros han perpetuado en Venezuela conocimientos vigentes en el país desde su fundación”

A pesar del progreso de la medicina moderna, el curanderismo sigue siendo tan popular como en los tiempos en que no había médicos. Esto obedece a diferentes circunstancias, en primer lugar, la falta de comunicación entre los médicos, que provienen de la clase media urbana, y los campesinos, que tienen su propia terminología médica. En segundo lugar, los médicos suelen estar interesados en los síntomas, mientras que los curanderos buscan las causas últimas de la enfermedad y toman en cuenta a la persona en su totalidad. Además, en la medicina socializada el paciente llega a ser un número, un caso interesante o sólo de rutina. Falta el contacto personal entre el enfermo y el terapeuta. En los dispensarios, la diagnosis se hace basada en exámenes mecánicos; el médico no toma su tiempo para escuchar las quejas del enfermo.

Por otra parte, el curandero habla el lenguaje del pueblo y conoce los problemas de la gente, es un psicólogo experimentado. Como muchas enfermedades tienen raíces o componentes psicosomáticos, la terapia tradicional se extiende al mismo tiempo a la mente y al cuerpo del paciente. Hay que restaurar la confianza del enfermo en sí mismo. A menudo, los síntomas desaparecen con la aplicación de un sencillo remedio casero, porque el enfermo encontró paz en su ambiente. Para el curandero, la enfermedad es sólo un aspecto de la mala suerte y expresión de problemas más profundos. El curandero inspira confianza y la fe juega un rol decisivo en la curación del paciente.

 

Texto extraído de la Revista Bigott número 27, editado por Fundación Bigott año 1993.