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Tradiciones venezolanas

Los Pastores de San Joaquín

Esta tradición parece haber llegado a San Joaquín hacia 1917 o 1918 procedente de Aguas Calientes, llevada por un agricultor de nombre Asunción Beltrán, mejor conocido como el Maestro Chon. Su padre y sus abuelos habían sido ejecutantes del baile de pastores en Aguas Calientes desde remotas navidades del siglo diecinueve. Chon y su hermano José Ruiz animaron a los jóvenes de San Joaquín y les enseñaron la música y el baile, logrando que en 1920 los pastores recorrieran las calles por primera vez. Desde entonces se hizo tradición que cada 24 de diciembre salieran los pastores de San Joaquín, quienes no se limitaron a reproducir el ejemplo de Aguas Calientes, sino que le agregaron un nuevo personaje: el ángel, que es representado por una niña que debe repetir las palabras dichas a los pastores en Judea, según afirma el texto de San Lucas, haciendo de esta manera la semejanza de los pastores de Belén, a quienes se les presentó el Ángel Gabriel.

Pastores

Desde los años 60′ y gracias al apoyo del padre Domingo Cegado, se inició la tradición de que los pastores se ubiquen frente al altar mayor. El sacerdote Domingo Cegado les dio tal apoyo que inclusive los animó a conformar una organización, una junta directiva, de la cual fue el primer presidente. Los pastores tienen primer pastor y primera pastorcilla, quienes guían a las filas. El cachero dirige el baile en general. Están los músicos, varios ovejos y un titirijí, que es un pájaro que acompaña a los pastores. La ceremonia de la aparición del Ángel, y el diálogo entre éste y los pastores se mantienen inalterados y se repiten cada año con igual solemnidad, En esta parte de ia parranda, que se suele realizar dentro de la iglesia, se canta el Levanten pastores, un aguinaldo tradicional dedicado al Niño.

El acto termina con la entrega de ofrendas ante el altar. Cada participante recita su estrofa en el momento de hacer la ofrenda, y luego es cantada a voz desnuda por uno de los miembros de la parranda. El cachero, que conduce el baile en todo momento, es quien concluye las ofrendas con el Entregue de los cuernos que simbolizan su rango y autoridad, mientras van por la calle, los pastores entonan villanos para diferenciarlos de los villancicos, pues a diferencia de éstos, los villanos pueden dejar de lado los temas devocionales para dar cabida a la procacidad y el doble sentido con que los pastores celebran socarronamente su masculinidad.

 

Texto extraído del manual para Docentes Pastores del niño Jesús, editado por Fundación Bigott.