Calendario de fiestas

Navidades tradicionales de Venezuela

Las celebraciones relacionadas con la Navidad cubrieron muy antiguas y variadas ceremonias asociadas con el solsticio de invierno en la región mediterránea, desde donde fueron trasladadas a los países americanos; en ellas se manifiesta claramente su diversidad de orígenes. Estas celebraciones se extienden desde Navidad hasta Carnaval, período en el que se realizan en Venezuela y en todos los países iberoamericanos numerosos festejos con masiva participación popular.

Navidad venezolanaPese a que se estima que en general han disminuido la creencia y las manifestaciones religiosas tradicionales, el período correspondiente al solsticio de invierno mantiene en las diversas regiones del país su sentido ritual y una amplia variedad de manifestaciones, con particulares características, asociadas a las fechas establecidas por la Iglesia católica para rememorar diferentes acontecimientos de la Historia Sagrada, desde antiguos tiempos.

Los festejos asociados al nacimiento de Jesús tienen su punto más importante el día 24 de diciembre y culminan el 2 de febrero, cuando se cumplen cuarenta días de ese hecho, y se recuerda su Presentación en el Templo y la Purificación de la Virgen María. En todas las iglesias se realizan ceremonias en honor de Nuestra Señora de la Candelaria y se distribuyen entre los fieles las velas llamadas «del alma», que se guardan en los hogares para encenderlas en momentos especiales. Se cierra en este día el ciclo festivo de Navidad.

En los hogares se guardan, hasta el próximo año, nacimientos y adornos propios de la época. Desde fines de diciembre y culminando el 6 de enero, día de los Reyes Magos, poblaciones del occidente del país de los estados Zulia, Mérida, Trujillo, Falcón y Lara celebran gozosamente las fiestas en honor de San Benito de Palermo, con concurridas procesiones y pago de promesas, a las que se unen vistosas danzas con rasgos diferentes acordes con las tradiciones locales o regionales. En el sur del lago y áreas andinas se suman los festejos a San Benito a los del nacimiento de Jesús, se cantan aguinaldos y se realizan ceremonias como las del robo y búsqueda de la imagen de Jesús, en las que participan directivos y miembros de la cofradía del santo negro.

Culmina el ciclo de fiestas del solsticio de invierno con el Carnaval y en algunos lugares, con los festejos que celebran su entierro los martes de Carnaval y Miércoles de Ceniza. Este día se impone a los cristianos en las iglesias la cruz de ceniza en la frente.

La Navidad posee en nuestro país sentido entrañable, es la celebración por la paz, por el encuentro familiar, el momento de remozar los hogares, de la ansiosa espera por el regalo sorpresa que el Niño Jesús pondrá en Nochebuena a los más pequeños, de los estrenos que auguran prosperidad, de las hallacas, el dulce casero y la cohetería, del cantar y dar aguinaldos, del pesebre y el árbol, las misas de madrugada, la patinata, la parranda y las fiestas populares en las cuales se rinde homenaje al Niño o algún símbolo religioso relacionado con su devoción.

El Nacimiento de Jesús hace más de veinte siglos fue un acontecimiento de tan grande importancia, que dividió la historia del mundo en dos partes: antes y después de Cristo, como lo señalan universalmente los historiadores, y hasta hoy es una fecha que celebra la Iglesia cristiana con alegres festejos en los cuales participan voluntaria y gozosamente la mayoría de los venezolanos, hasta los que no son católicos practicantes.

La naturaleza nos ofrece en la época un clima más benigno y numerosas especies tienen su época de floración, la alegría parece encontrar apoyo en renovados paisajes, en la vistosidad de los establecimientos comerciales y en la cantidad de personas que buscan dónde invertir con acierto sus recursos para conmemorar la fiesta que se une a las de final de año que despierta siempre en todos la esperanza por tener un tiempo mejor, más feliz y provechoso.

Es el tiempo en que del modo más colectivo se asume la interpretación de música especial, aguinaldos y gaitas; y la preparación de alimentos de consumo tradicional en esta temporada es uno de los signos más evidentes del significado de la fiesta. Es también el tiempo para instalar los nacimientos o pesebres en la habitación principal de las viviendas, con las diminutas figuras que representan el nacimiento de Jesús entre los pastores que rodean las de los personajes principales de este acontecimiento, ubicados en una ingenua escenografía hecha con papeles y telas, cuidadosamente pintadas y puestas sobre cajones de diferente altura para simular montañas nevadas o desiertos; se colocan lagos hechos con trozos de espejos en los que aparentan nadar patos y cisnes. Se incluyen también distintos personajes, muchas veces con tamaños desproporcionados en relación con el resto de las figuras. Cabe en este escenario todo lo que puedan imaginar quienes llevan a cabo esta labor, en la que participa generalmente el grupo familiar.

En la región andina, plantas floridas y aromáticas complementan la decoración de los nacimientos y perfuman con su fragancia el espacio donde está el Niño Jesús, como una forma de homenaje al recién nacido. Almácigos de alpiste, arvejas, maíz, caraotas, sembrados previamente desde el 13 de diciembre, día de Santa Lucía con las plantas recién germinadas y mantenidas en sitio resguardado de la luz, son también parte del conjunto.

En colegios y en muchas poblaciones son comunes los nacimientos vivientes, en los cuales participan adultos y niños personificando las figuras principales. Muchas veces, el Niño Jesús es representado por un muñeco o por bebés de pocos meses de una familia conocida, que acepta con orgullo colaborar en la dramatización.

Encender luminarias y producir ruidos estentóreos son costumbres muy antiguas que han persistido a través del tiempo y que se usan en muchas culturas; fueron empleados en sus orígenes en diversas épocas y especialmente en los comienzos del año, para espantar malos espíritus que pudieran afectar a los seres humanos o a los cultivos que serían sembrados para garantizar el sustento de la población.

La Navidad en nuestro país simboliza la celebración por la paz, por el encuentro familiar y la ansiosa espera por el regalo sorpresa que el Niño Jesús pondrá en Nochebuena a los más pequeños.