Tradiciones venezolanas

Palmas de generación en generación

El Domingo de Ramos, también conocido como Domingo de Palmas, evoca la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Las misas de este día cuentan con notable asistencia, pues se hace la bendición y distribución de palmas, y en algunas iglesias también ramas de olivo. En todo el país se recogen hojas tiernas de palmera; con frecuencia son los miembros de las comunidades quienes participan en su corte y selección. Estas hojas trenzadas o dispuestas en forma de cruz cumplirán posteriormente funciones de amuleto protector de personas y hogares.

En el municipio Chacao, estado Miranda, la colecta de las palmas se hace desde hace más de doscientos años en el Parque Nacional El Ávila. Desde el Viernes del Concilio sube a la montaña, que es símbolo y norte de la ciudad de Caracas, un grupo palmeros cuyas edades oscilan entre los 6 a 80 años, hasta la llamada Cueva de Los Palmeros.

palmeros de chacao

Esta tradición nace de una promesa hacha pro el padre José Antonio Mohedano, en favor del cese de una epidemia de fiebre amarilla que afectaba a los habitantes de la zona. Desde entonces, aproximadamente 500 palmas de bajadas anualmente del Ávila en hombros de los Palmeros y Palmeritos.

El peregrinar de los Palmeros de Chacao se inicia el domingo previo a la semana mayor, con la celebración de una misa se envío en la cual los hombres, jóvenes y niños se encomiendan a Dios para cumplir con la misión de buscar la palma que será bendecida y repartida a los fieles el Domingo de Ramos.

Los Palmeros hacen su corte y amarran los manojos de cogollos de palmas antes de regresar a la ciudad. Recorren a pie, con sus atados, un tramo de una de las principales avenidas de la ciudad para dirigirse a la iglesia de Chacao, donde los reciben con gratitud, respeto y alegría. Los Palmeros de Chacao integran una asociación civil, cuyo objetivo principal es la realización de labores ecológicas.

Esta celebración ratifica vínculos familiares y amistosos de varias generaciones de vecinos de la zona y permite la incorporación de las nuevas generaciones a una tradición religiosa.