Cultura popular

Tambores de Venezuela

Evidencia material de la tradición musical de un pueblo

Los instrumentos musicales nos indican la evolución, desarrollo, riqueza y diversidad de esta expresión popular. Son la expresión de mestizajes, encuentros e integración de diversas raíces culturales. En la tradición se encuentran instrumentos de evidente raíz europea, otras indígenas, tambores descendientes de áfrica y otros que a lo largo de siglos de historia se han arraigado en nuestra cultura.

Existen 4 tipos de instrumentos según la naturaleza del material que entra en vibración: Idiófonos, vibra el propio cuerpo; Cordófonos, vibra la o las cuerdas; Aerófonos, que vibra el aire y Membranófonos, vibra la membrana o el cuero. Los tambores venezolanos pertenecen a este último grupo de instrumentos, y pueden clasificarse de golpe directo o de fricción.

Los membranófonos de golpe directo pueden ser semiesféricos, como el tambor de calabaza de una membrana. O pueden ser tubulares como: el cumaco, el tamunango, las tamboras, los chimbagueles, el mina y el curbata, la tambora criolla y los tambores de calipso. Y entre los membranófonos de fricción se destacan el furruco y el pandero.

Algunos de los tambores venezolanos más conocidos son, los tambores de calipso, los tambores chimbangueles, el mina y el curbata, la batería de tambores redondos y las pipas.

Los tambores de calipso, son considerados símbolos del carnaval de “El Callao” en el estado Bolívar. De caja metálica y con moderno sistema de trenzado del cuero, los tambores de calipso seguramente descienden de mineros inmigrantes provenientes de las islas antillanas.

Los tambores chimbangueles, son una batería de 7 tambores. Por tradición estos se clasifican por género, criterio propio de los indígenas, quienes los agrupan como macho o hembra. Los tambores macho son: el tambor mayor o “arriero”; el respuesta o “respondón”; el cantante y el segundo. Los chimbangueles hembra son: la primera requinta, la segunda requinta, y la media requinta.

El mina y el curbata, son propios de la zona de Barlovento en el estado Miranda. El mina es un tronco de árbol totalmente cilíndrico y al igual que el curbata se ejecuta de pie.

La batería de tambores redondos, son conocidos como culo e puya, su nombre deriva del círculo que se forma en torno a la pareja que baila. Este conjunto instrumental está conformado por 3 tambores, bimembranófonos, es decir que poseen 2 membranas, conocidos en otras regiones como pujao, cruzao y corrio. Se ejecutan con palito delgado y duro, y los tambores son colocados entre las piernas, a manera de cabalgadura, posicion que sugiere el nombre culo e puya.

Las pipas, son tambores que constituyen una evolución reciente de antiguos tambores de origen africano. No hay duda que las características de zonas pesqueras cercanas a puerto marítimo, puso a la población ante la posibilidad de aprovechar estos grandes barriles como instrumentos musicales.

La mayoría de nuestros tambores están asociados a celebraciones rituales, ya que, en el pasado los esclavos ofrendaban su fe y su música a algunos santos protectores. Por eso forman parte de los festejos a San Juan, San Benito, San Antonio o la Cruz de Mayo. De todo el santoral católico, es San Juan el gran protector de los tambores venezolanos, por otra parte, es San Benito el señor de los chimbangules, mientras que las tamboras acompañan en mayo los cantos de fulía y en navidad salen junto al furruco a rendir culto al niño Jesús.

tambores

Algunos tambores de la tradición venezolana han abierto su radio de acción y hoy en día suenan en cualquier fecha para animar fiestas populares o simplemente para hacerse sentir en manos de grupos de proyección folklórica, renovando así su funcionalidad y con ello su posibilidad de permanencia en el tiempo.